Nuestro pueblo

LAS SALAS es un pequeño pueblo de la Montaña Oriental de León situado en el extremo NE de dicha provincia cerca de los límites de ésta con las de Asturias, Cantabria y Palencia, con las que se comunica por los puertos de Tarna, Pontón, San Glorio y Monteviejo. Pertenece al ayuntamiento o municipio de Crémenes y al partido judicial de Cistierna. Está en el Km 80 de la carretera N-621 que va de León a Santander/Asturias pocos kilómetros(13) antes de llegar a Riaño si se va desde León o desde Madrid en dirección a Oviedo o Santander. A menos de 1 Km del pueblo en esta misma dirección y aguas arriba del rio Esla nos topamos de bruces con el impresionante muro de contención del pantano de Riaño (o de La Remolina) que en 1987 se cerró definitivamente (después de una famosa y triste polémica) anegando preciosos valles junto con nueve pueblos allí asentados. Los pesimistas dicen que si se rompe el muro el primer pueblo en desaparecer es precisamente Las Salas ya que está justo al pie del mismo, lo que constituye la mejor referencia para no perderse si se quiere visitarlo. Los más puntillosos pueden encontrarlo en las coordenadas GMT siguientes: 42º55´ latitud norte y 5º10´ longitud oeste.

Actualmente Las Salas tiene alrededor de 25 habitantes (la mayor parte pensionistas, es decir, bastante creciditos) aunque los fines de semana pasan de 30 y en la segunda semana de Agosto nos juntamos allí más de 100 personas (como verás, una multitud). Pero no siempre fue así: en 1950, sin ir mas lejos, hubo que desdoblar la escuela, dejando un aula para chicos y otra para chicas, ante el “enorme” número de niños en edad escolar (más de 40). En 1908 el censo oficial llegaba a su punto máximo: 160 habitantes.
Para conocer en detalle los orígenes, historia, costumbres y otras curiosidades de Las Salas nada mejor que leer el  erudito libro de D. Salvador Alonso “LAS SALAS DE ALION” o el más informal de Daniel Tejerina Tejerina “HISTORIETAS DE LA HISTORIA”  Por ellos sabemos que Las Salas, como asentamiento, existía ya en época prerromana-celta y que ya en la Edad Media se tienen noticias de una fortaleza, el Castillo de Alión, situada probablemente en la zona de Las Llombas por encima de la Siana. Hasta la época de Felipe II (1576) no se tiene la primera constancia documental de la existencia de un pueblo con ese nombre si bien hay numerosas evidencias de vida anterior en esa zona, denominada el Concejo de Alión, cuyas dependencias administrativas se ubicaban precisamente en una especie de casas u oficinas (“las salas”) de donde muy probablemente procede el nombre del actual pueblo (siempre según la hipótesis bien argumentada de D. Salvador).

El pueblo, a pesar de sus reducidas dimensiones, tiene desde hace muchos años tres barrios bien diferenciados: “El Pueblo”, “Allá Alante” y “Allá Abajo”. Esto tampoco ha sido así toda la vida sino sólo a raíz de la construcción del primer trazado de la actual carretera (1886), ya que antes de esa fecha los barrios eran sólo dos, divididos por el reguero que baja de Valdelasna y llamados barrio de Llaso y barrio de Santolaja, a los que había que sumar unas edificaciones construidas “a las afueras” que constituían la denominada “Ropería” y que servían para dar servicio a los pastores de los rebaños trashumantes que por allí pasaban.

En los tres barrios mencionados se encuentran los edificios públicos más representativos (Iglesia, Casa del Pueblo, Escuela (que no se utiliza como tal),y dos fuentes, una que no mana). Llegó a haber tres bares: Las Pintas,El Jaido y La Hornera, pero actualmente (Enero-2018) sólo hay uno, LA ESCUELA (ubicado en las antiguas dependencias de ésta), que funciona como Tele-Club pero que es el más acogedor y divertido de toda la Montaña leonesa. La plaza principal es La Bolera, junto al bar y donde en el verano se libran reñidas partidas de bolos y los más pequeños juegan a todo lo que se les pone por delante.

 

 

Las Salas está muy cerca de los Picos de Europa, (a menos de 40 Km del acceso a este macizo por el Valle de Valdeón), por lo que está incluido dentro del Parque Provincial del mismo nombre. De hecho el propio pueblo se enmarca en un paisaje impresionante rodeado de altas montañas mires en la dirección que mires. Este paisaje es su principal patrimonio y puede afirmarse que pocos pueblos están tan bien rodeados.  La  montaña más significativa, por su porte y por su blanca caliza, es La Peña de las Pintas (1983 m.) que preside el paisaje de Las Salas por el Norte y le confiere al pueblo su símbolo más característico. El macizo del Jaido (1825 m.), por el Sur, no le va a la zaga, con un majestuoso bosque de hayas coronado por una escarpada crestería caliza.

Hoy ya no caen las impresionantes nevadas de tiempos pasados pero aún nieva bastante a menudo durante el otoño, el invierno y ocasionalmente en primavera. Aunque no llueve tanto como en la vecina Asturias lo hace lo suficiente como para mantener los alrededores verdes la mayor parte del año. El clima es en general muy frío en invierno (grandes heladas) y agradable el resto del año; poco lluvioso y muy soleado y fresco en verano

El río por excelencia de Las Salas es el río Esla, en cuya margen derecha se asienta el pueblo. En el Esla desembocan multitud de arroyos, regueros y sobre todo el cercano río Dueñas o “Río Pequeño”, que hacen del Esla un caudaloso río que da vida a todo el valle. Antes de construirse el ignominioso pantano de Riaño (o más exactamente de “La Remolina” como dicen inexplicablemente los carteles), el Esla, a su paso por Las Salas, era un río truchero de primer orden y una zona paradisíaca para disfrutar del baño y del sol. Hoy, desgraciadamente, queda reducido a un tema para fotos y postales, pues su abultado caudal y la temperatura del agua, no superior nunca a los 8º C, lo hacen impracticable para aquellas delicias.

La vegetación que rodea al pueblo es de lo más variado, destacando las hayas y los robles, si bien hay también muchos chopos, tejos, acebos, argumenos (serbal), neblos (enebros), salgueras (sauces), mostajos o mostajales, avellanos, et casi como multitus de flores silvestres que los entendidos saben clasificar. En lo que respecta a árboles frutales existen cerezales, nogales, manzanos, membrillos, ciruelos, perales, etc, etc. El otoño es rico en setas pero lo tradicional es recoger en primavera la deliciosa seta de San Jorge (Calocybe Gambosa) habiéndose acotado recientemente su recolección para evitar abusos.

La fauna, además de los típicos animales domésticos (cada vez menos abundantes) como perros, gatos, vacas (ya pocas), cabras, cerdos y alguna yegua, la componen jabalíes, corzos, rebecos, ciervos o venados, cabras monteses, algún lobo de vez en cuando e incluso algún oso de los que rondan por la zona; hay otros mamíferos de menor tamaño como el zorro, el esguilo y la nutria. En cuanto a la fauna voladora, “surcan majestuosas el firmamento preñado de aire puro” las imperiales águilas reales escoltadas por halcones, buitres, cernícalos, e infinidad de pájaros más comunes y pequeñajos como golondrinas, lavanderas, ruiseñores, etc. En los ríos aún quedan algunas truchas de las que dieron fama merecida al coto de pesca de Las Salas, nadando también en él las bogas y los barbos. Si alguna bruja tiene interés en instalarse, allí no le faltará de nada ya que podrá disponer de lagartos y lagartijas, culebras varias, ratones de campo, sapos, ranas, renacuajos, murciélagos, saltamontes y todo tipo de insectos incluidas las ofensivas moscas. En resumen, un verdadero paraíso en cuanto a naturaleza. 

La economía actual se sustenta sobre todo en las pensiones. Desafortunadamente ya casi no quedan los ganaderos que mantenían parte del “modus vivendi” de nuestros antepasados. Solo algunas cabras y unas pocas gallinas recuerdan que no hace mucho allí había vacas, cerdos, ovejas y hasta caballos. Aunque existe un polideportivo algo abandonado para la práctica de los deportes más comunes, como futbito, tenis, etc los verdaderos deportes que allí nos gustan son los autóctonos, es decir, el aluche (lucha leonesa), ya en decadencia, y sobre todo los bolos, jugados éstos en la modalidad de “bola redonda” al estilo santanderino (9 bolos más el miche). A ellos hay que añadir la pesca, ya muy menguada desde la construcción del embalse de Riaño, y la caza, especialmente la de jabalíes, corzos y rebecos, cada vez más practicada. También conviene señalar dentro del apartado deportivo los juegos del mus y del tute que ocupan grandes y largas veladas.

Dicen los especialistas en gastronomía que la cocina castellana destaca por recia, sabrosa y primitiva. Quien ande buscando los sabores de la cocina moderna por Las Salas y sus alrededores difícilmente los encontrará; a cambio, eso sí, disfrutará de platos pastoriles como la chanfaina o guisao y las migas canas, así llamadas estas últimas por carecer de pimentón y servirse con azúcar. Antiguamente se comía el clásico cocido con mucha más frecuencia aunque ahora vuelve a imponerse de nuevo y en el que nunca faltan la androja y el relleno, amén de un buen “cacho” de chorizo sabadiego. Las sopas de ajo se suelen reservar para el final de las juergas o incluso de las hilas. Las patatas siguen siendo pieza clave en la cocina montañesa y se saborean con bacalao, en tortilla, a la importancia, o simplemente con arroz. Las truchas, cuando las hay, se comen tanto fritas como escabechadas y los maimones resultan tiernos y jugosos sólo si se capturan bien entrada la noche. La matanza del “gocho” (alli se llama así al cerdo) y los embutidos derivados sigue siendo fundamental en la gastronomía de la zona, destacando el chorizo por encima incluso del jamón, así como las extraordinarias morcillas (no de arroz). No menos fama tiene la cecina que hoy en día se hace sobre todo de vaca pudiéndose encontrar también de potro o de las mazas de las ovejas o cabras. Quesos de la zona hay muchos y buenos (azul de Valdeón, de los Beyos, de los Espejos, de Saechores, etc ).  Y si después de tanto festín consigues llegar con hueco para los dulces podrás disfrutar de natillas, flanes, arroz con leche, canónigo, bollo, sequillos, Lazos de San Guillermo, Teclas, Nicanores  etc todos típicos de la Montaña Oriental. Finalmente, como no, una copita de orujo del vecino Potes (Santander), resulta imprescindible para hacer una buena digestión.

Sólo queda para completar esta reseña decir que la patrona de Las Salas es la Virgen de Roblo, cuya festividad se celebra el 15 de Septiembre, y en la que nunca falta una romería a la Ermita que, junto al río Dueñas, se ha erigido en su honor. Su imagen está también, desde 1971, en el alto de la Peña de Las Pintas a cuya cumbre se sube tradicionalmente el 15 de Agosto. El patrón del pueblo es San Martín (11 de Noviembre) que también es recordado anualmente entre otras cosas con una cena de fraternidad entre todos los que alli estén ese día y que se celebra en la Casa del Pueblo. Y, por último, recordar, para los que aun escriben cartas, que el distrito postal de Las Salas es el 24990.

BIBLIOGRAFIA

“LAS SALAS DE ALION” .- 1996 .- Autor: Salvador Alonso Fernández.- Libro no publicado.- Solo se encuentra en fotocopias .-133 pag
“HISTORIETAS DE LA HISTORIA”.- 2005.- Autor: Daniel Tejerina Tejerina.- Publicado en fotocopias.- 100 ejemplares.-Puede verse en esta Web.- 25 pag.
“ROBLO” .-1987.- Autor: Salvador Alonso Fernandez.- Gráficas Marcal (Bilbao).- 87 pag.
“ESCENAS COSTUMBRISTAS DE LA MONTAÑA LEONESA”.- 1983.- Autor: Fidel González Largo.- Ed.Colomar.- 159 pag
“LOS CAMINOS DEL ESLA”.- 1980.- Juan Pedro Aparicio y J. José Merino.- Ed. Everest.- 271 pag.
“LA HUELLA DE LAS LEGIONES “- 2003-2009- Autores: Eutimio Martino y Siro Sanz .- Ed. Autor

Para saber más  entra en el apartado de WIKIPEDIA: Las Salas en la Wikipedia

 

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